Átala en corto
Querido Rontxi
Me parece mal que sueltes la pierna. Y más si no le pones antes el bozal. Recuerda aquella vez que se escapó y tuvimos que organizar una batida entre los vecinos del barrio para encontrarla (con la gabardina y a la luz de la luna, intimidaba a los viejitos). Acuérdate de la estampa: apareció cenando en un chino con un brazo de gitano, medio volados los dos, trincando licol del polo.
Y cuánto te dolió la tripa aquella noche, Rontxi.
Recuerda, hombre.
Abrazo fuerte.
