Arnolfino
Te entiendo, Rontxi.
Soy incapaz de mirar a los ojos a las gambas. Me recuerdan al perro del matrimonio Arnolfini. Por eso me cojo un ciego de cerveza antes de comerlas, para que las pele él.
Pero no quiero verte en cama, al menos en la mía. Por eso guardo cama en el horno.
Me voy a Gambia, a casa del tío Caspio.
Abrazo.
Tronch
