Epillo y Blasillo
Querido Tronch,
Me dejas consternado con esto que me cuentas del tal Allendegui. Yo quería ganar el Blasillo ese y con el dinero poder mover el bigote durante varios meses. Ahora tendré que seguir comiendo muérdago para engañar al estómago. Cuando se entere de que lo engaño, me va a dejar, y entonces necesitaré un transplante.
En fin, ya ves todos los estropicios que causa ese Allendegui. Yo también voy a investigar… me han dicho que es un pueblo muy bonito, con una plaza muy grande y un kiosko… que kiós contaré.
Bueno, un abrazo muy fuerte. Mi consuelo es que, aunque me haya quedado sin blasillo, siempre me quedará el epillo para einarme…
